Ramón de Almagro


    Nombre: Ramón Valdez
    Nombre de pluma: Ramón de Almagro
    Lugar y fecha nacimiento: Arrecifes, Buenos Aires (Argentina), 10 de abril de 1934
    E-mail: donramon@sinectis.com.ar
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    Amigos
      Si te sientas conmigo,
      Si tú estás a mi lado,
      Que seamos amigos,
      Ya está casi arreglado.
      Te diré dos palabras,
      Cualquier cosa que sea,
      Buscaré de tus labios
      La respuesta cualquiera.
      Abriré tu sonrisa
      Con palabras graciosas,
      Te diré con malicia
      Una frase ingeniosa.
      Buscaré en tu mirada
      Si me has comprendido,
      Sólo ofrezco palabras,
      Sólo ofrezco mi oído.
      El tener quién escuche
      Cuando quieres hablar,
      Quién te brinde silencio
      Cuando quieras pensar.
      El tener quién te hable
      Si querés escuchar,
      Es tan bueno, ¿y qué cuesta?
      Casi nada, al final.
      Si te sientas conmigo,
      Si tú estás a mi lado,
      Que seamos amigos,
      Ya está casi arreglado.
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    Como pájaros

      Como un pájaro
      Ella
      Atraviesa las nubes
      Por llegar hasta el cuarto.
      Como un pájaro
      Ella
      En sus plumas de noche
      Hay un brillo de estrellas.
      Como un pájaro
      Ella
      Extendiendo las alas
      Pone el cielo en la cama.
      Como un pájaro
      Ella
      Hace nido en mi pecho
      Picotea mi cuello.
      Como un pájaro
      Ella
      Con graznidos eternos,
      Se la escucha
      Volar.
      Mirada haiku
      El primer beso
      No lo dan los labios
      Es con los ojos.
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    Don Ramón
      Aprende un buen poema
      Y lo disfrutarás toda tu vida,
      Enséñaselo a tus hijos
      Y nunca se sentirán solos,
      Enséñaselo a tus nietos
      Y siempre te recordarán.
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    El abuelo (jugando)
      El niño mira al abuelo
      Y lo invita a su jugar,
      Dolorido está el abuelo,
      Pero acepta, sin chistar.
      Cuando pasan los minutos,
      El viejo siente al jugar,
      Que ya no le duele tanto,
      Lo que lo hacía penar.
      Y entonces
      Entonces son carcajadas
      Las que se escuchan de a par,
      De ese nieto y de ese abuelo,
      Que disfrutan por igual.
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    El velero blanco
      Desde que era niño siempre tuvo el sueño,
      Que le dio un barquito hecho de papel,
      Y fue desde entonces que quiso ser dueño
      Del velero blanco y bogar en él,
      No por los paisajes de cielos lejanos
      Tampoco por islas de hermoso coral
      Él solo soñaba sentarse en su barco
      Y por una brisa dejarse llevar.
      Al pasar el tiempo se quedó en un sueño
      Como tantos sueños, su sueño de mar
      Nunca dijo nada, pues siempre temía
      Que si alguien sabía se fuera a burlar.
      Hoy que ya está viejo, y nadie le ofrece
      Por sus pocas fuerzas un trozo de pan,
      Agarra la silla, esa que se mece,
      Y se va hasta el patio, buscando soñar,
      En la vieja silla se siente en el barco,
      Cerrando los ojos escucha la mar
      Y hasta hay una brisa
      Que baja a sus labios
      Olas muy pequeñas
      Con sabor
      A sal.
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    Flores silvestres

      Si al pasar frente a una tumba
      Descubres flores silvestres
      Flores que ninguna mano
      Ha plantado.
      No lo dudes
      Ahí debajo
      Yace un poeta.
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    La niña del lago

      La niña sentada a orillas del lago,
      Leyendo poesía de su libro Azul,
      Te muestra que todo no está tan cambiado,
      Están los que sueñan lo mismo que tú.
      Son los que leyendo de un mundo de ensueño,
      Mundo de romance, reino del amor,
      Sienten que ellos pueden también ser los dueños
      De esos sentimientos que brinda el autor.
      Sueñan ser amados como en la poesía,
      Por seres perfectos de muy suave voz,
      Que al hablar envuelven con la melodía
      Que sólo se escucha cuando habla el amor.
      La niña del lago levanta los ojos,
      Viendo que la tarde ya casi pasó,
      Leyendo poesía se le hizo tan corta,
      Que dubitativa mira su reloj.
      Con pena, suspiros, recoge sus sueños,
      Los guarda entre hojas de su libro Azul,
      Y por un sendero se nos va corriendo,
      Ha vuelto este mundo, de tanta inquietud.
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    La pregunta (fragmento)

      Porque odio la soledad, que ya mucho he sufrido,
      Porque te quiero y no quiero ser causa de otro fracaso,
      Por eso cuando te miro, por eso cuando te abrazo
      Nada quiero yo saber de la vida que has tenido,
      Y si murmuro a tu oído, la pregunta que tendré,
      Será la misma de siempre
      Decime amor, ¿me querés?
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    Me han tirado un beso esta mañana
      Me han tirado un beso esta mañana,
      Me lo enviaron los labios de un niño,
      Y tú sabes cuánta sed hay en el alma,
      De una simple muestra de cariño.
      Me han tirado un beso esta mañana,
      Y mira cómo influyen estas cosas,
      Que mi aburrido día de semana,
      De golpe se pobló de mariposas.
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    Me pregunto

      Soneto II

    Qué se dirán, amor, esas veredas
    Que nos vieron pasar juntos del brazo
    Qué se dirán, amor, hoy que nos queda
    Llevar entre los dos nuestro fracaso.
    Qué se dirán, amor, aquellos árboles
    Que marcamos con tantos juramentos
    Qué se dirán si oyen nuestras voces
    Discutiendo llevadas por el viento.
    Qué se dirán, amor, esas estrellas
    Qué se dirán al ver nuestras querellas
    Qué se dirán, ya sé, no dirán nada.
    Amores tan deshechos como el nuestro
    Se ven tantos, amor, que por supuesto,
    Las estrellas ya están acostumbradas. Arriba

    Mi poema
      Mi poema está ahí
      Uno más
      Entre millones
      Que andan dispersos por el mundo
      Son tantos los poemas
      Como son tantas
      Las doradas hojas del otoño
      Pero un día
      De pronto
      Por algún motivo o sin ningún motivo
      Tu mirada se detiene en él
      Y mi poema se ilumina
      Tus ojos lo observan
      Y mi poema se siente hermoso
      Tus ojos lo leen
      Y ese poema brilla
      Como una estrella
      Luego mientras tú prosigues el camino,
      Mientras te alejas
      Llevando sobre ti
      Algo de ese brillo
      Que se va apagando
      Mi corazón agradecido
      Te grita "gracias".
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    Mi poema de abril
      Picoteando la cáscara
      De algún viejo recuerdo
      Con la lluvia de abril
      Nacerá mi poema
      Le pondré mil colores
      Los más puros y claros
      Una música tenue
      Y un perfume de nardos.
      Como una luciérnaga
      Brillará titilando
      Y subirá por los aires
      Escapando de mi alma
      Se estirarán mis manos
      Sin poder alcanzarlo,
      Se quedarán mis labios
      Como siempre rogando:
      Que una estrella lo guíe
      Que lo lleve a tu lado,
      Pues si tú lo encontraras,
      Si llegas a escucharlo
      Mi poema de abril
      Quizá viva hasta mayo.
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    Niña de la arena

      Niña que en la arena te encontré llorando,
      Con un llanto blando, tu primer amor,
      Orgullo de niña que se hallaba herido,
      Tal vez un motivo que nunca existió.
      Por algo que él dijo o no sé que cosa
      Tu boca de rosa se te marchitó.
      Y aquellos pucheros, los que se habían ido,
      Vuelven del olvido a llorar tu amor.
      De un mundo de mimos salís a la vida,
      Y aquí,
      No hay quien cuida de algún moretón,
      Ya viene la noche niña de la arena
      Recoge tu pena, mañana
      Mañana habrá sol.
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    No me digas que no

      No me digas que no, te pones fea
      Se te arruga la frente y en la boca,
      Ese gesto de enojo que provoca
      Amargura que duele y que golpea.
      No me digas que no, no es la manera
      Que debieras usar al castigarme,
      Porque cuida no vayas a matarme,
      Hay castigos que un hombre no tolera.
      Y por eso y aunque sea por un rato
      En el bien de este amor es que lo digo.
      Deja ya tu rencor y tu mal trato.
      Hazme caso, mujer, y si te pido,
      Si mi alma está sedienta de tu abrazo
      ¡Deja todo, por Dios, y ven conmigo!
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    Olvido

      Tú puedes olvidar y los recuerdos
      Se pegan a mi piel como un castigo.
      Tú puedes olvidar, yo sólo vivo
      Añorando el querer que se ha perdido.
      Tú puedes olvidar y a cada noche
      Mil vueltas yo le doy buscando olvido.
      Tú puedes olvidar, cómo quisiera
      Olvidar como tú, sin un suspiro.
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    Página en blanco

      Y me vuelco a una página en blanco,
      A llenar los renglones vacíos
      A tratar de formar con palabras,
      Un poema que venza tu hastío
      El que arranque por fin de tus labios
      Un susurro que suene a suspiro
      El que logre llevar a tus ojos
      Unas gotas de suave rocío
      El que pueda poner en tu pecho
      Algo de esto que hoy late en el mío.
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    Que yo hablo solo
      ¿Que yo hablo solo?
      No me digan eso.
      Es que soy poeta
      Yo vivo buscando
      Que rimen mis versos.
      ¿Que yo hablo solo?
      Es que soy un viejo
      Y los que escuchaban
      Se me han ido lejos
      Y los que vinieron
      A ocupar sus puestos
      Casi ni me hablan,
      Hasta me tropiezan,
      Andan apurados
      Con todas sus cosas
      Y yo de tan lerdo,
      Siento que molesto.
      ¿Que yo hablo solo?
      No me digan eso,
      Yo nunca hablo solo.
      Hablo con mis viejos
      Con todos los míos,
      Con tantos amigos
      Que ya se me han ido.
      Y ellos me escuchan.
      Porque ellos no corren,
      Porque ellos me esperan,
      Porque están conmigo
      Aunque no los vean.
      ¿Que yo hablo solo?
      Será porque rezo,
      Debe ser por eso,
      Será porque rezo
      Y al mover mis labios
      Pensarán que hablo,
      Debe ser por eso
      Será por mis rezos
      Y que soy poeta,
      Yo vivo buscando
      Que rimen mis versos.
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    Ronda para Malva
      Esa niña, aquella, de los ojos claros,
      La que llaman Malva,
      La de pies desnudos, y a veces sangrando,
      No tiene apellido.
      Entre los cartones donde ella ha nacido
      Nunca sobra nada,
      Y menos monedas para un colectivo,
      Y no la anotaron.
      Su madre
      Su madre ha buscado,
      Entre los recuerdos,
      Unos ojos claros,
      Unos ojos claros o algo parecido.
      Pero tan oscuro siempre fue el amor.
      Sólo por las noches se le han acercado
      Siempre atropellados
      Pidiendo el favor,
      Y luego se fueron
      Como habían llegado,
      Siempre apresurados,
      Sin decir adiós.
      Y esa niña, aquella,
      La que llaman Malva,
      La de pies desnudos y sin apellido,
      A todos nos mira, como preguntando:
      ¿Estos ojos claros,
      Estos ojos claros
      De dónde
      Han venido?
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    Se asomó tu rostro
      Se asomó tu rostro
      Entre la neblina
      Que abrazaba entonces
      A mi deambular.
      Se asomó tu rostro
      Se apartó enseguida
      Pero mientras viva
      No lo he de olvidar.
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    Todavía
      Todavía
      Soy un poeta humilde
      Todavía soy un poeta
      Desconocido
      Todavía
      No he escrito
      Nada maravilloso
      Nada extraordinario
      Nada que se parezca
      A una obra de arte
      Pero tengo un buen
      Justificativo
      Todavía
      Todavía
      No te he visto pasar.
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    Tu espalda

      A mi esposa Doña Elsa.

      Tu espalda es mi descanso, mi sosiego,
      Es la calma después de haber amado,
      Tu espalda es un refugio donde llego
      A lamer mis heridas angustiado.
      Tu espalda es taller de mi poesía
      En las noches que paso desvelado,
      Tu espalda tiene el fin de cada día,
      Es el sueño y un beso ya cansado.
      Y si todo se me hace cuesta arriba,
      Si la vida se ensaña con mi vida,
      Más que nunca, tu espalda es necesaria.
      Pues si es dura la mano del destino,
      Tu espalda es el altar donde me inclino
      Para llegar a Dios con mi plegaria.
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    Y era el amor
      Y era el amor al fin se había posado
      Era una mariposa sobre el seno dorado.
      Y era el amor
      Ese amor que por siempre la había perturbado
      En mil noches de sueños ardientes, descarados.
      Y era el amor
      El amor del suspiro, del beso apasionado
      El amor tan sublime, el amor esperado,
      Y sí, era el amor
      Y ya lo ha comprobado,
      Por eso se ve triste,
      Por eso ya no canta,
      Por eso es que ha llorado.
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